¿Qué es el interés compuesto y cómo funciona?

Albert Einstein definió el interés compuesto como “la octava maravilla del mundo”, pero ¿qué es exactamente? El interés compuesto es aquel que se recibe sobre el capital inicial, incluyendo el interés acumulado por los periodos previos de un ingreso o un préstamo. Dicho de otro modo, es el interés que se gana sobre el dinero que ya ha sido ganado como un interés, o el “el interés sobre el interés”. Por el contrario, el interés simple solo se paga sobre el capital inicial, y no sobre el interés acumulado. En la práctica, el interés compuesto suele utilizarse más que el interés simple.

Factores que influyen en el interés compuesto:

  • Frecuencia: La frecuencia de capitalización, o frecuencia anual de devengo de los intereses, tiene efecto en el interés compuesto. El interés compuesto suele devengarse en base anual, semestral, trimestral o mes a mes, pero también puede ser diario o hasta continuo. Por lo general, cuanto mayor sea frecuencia mayor será el valor en el futuro del capital invertido.
  • El tipo de interés: Los tipos de interés pueden tener un efecto considerable. Unos tipos de interés altos contribuirán más a la inversión comparados con un tipo más bajo.
  • Tiempo: El interés compuesto tiene un mayor impacto en inversiones a largo plazo en comparación a las de corto plazo.

¿Cómo calcular el interés compuesto?

Es relativamente sencillo entender cómo funciona dicho interés, mediante la fórmula del interés compuesto. Este interés se calcula usando la siguiente fórmula:

A=P(1+ r/n)nt

En la fórmula, “A” es el valor futuro, “P” es el capital inicial, “r” es el tipo de interés, “n” es el número de periodos de capitalización (frecuencia) y “t” es el tiempo expresado en años.

Por ejemplo, si depositas 1.000 € en una cuenta de ahorro y los mantienes durante 20 años a un tipo de interés compuesto anual del 5%, sin tener que hacer nada, dentro de 20 años tendrás 2.653,30 €.

El interés compuesto en las inversiones funciona de manera similar. Si se depositan 1.000 € en un ETF que hipotéticamente genera un 9% de rendimiento anual, después del primer año, la inversión aumentaría hasta 1.090 €. Si bien una ganancia de 90 € no parece mucho, el tiempo en el mercado puede generar un aumento significativo de la inversión. En 30 años, la inversión habrá crecido hasta 13.267,68 €. Esto representa un aumento de 12.267,68 € sobre una inversión inicial de 1.000 €.

La regla de 72

La regla de 72 es una forma rápida de estimar el tiempo que se necesita para duplicar la inversión. También es un método sencillo para averiguar el impacto aproximado del interés compuesto. La fórmula de la regla de 72 es:

72/r=Y

Donde “r” es el tipo de interés anual compuesto e “Y” es el número de años que son necesarios para duplicar la inversión. Tomando el 5% de tipo de interés de arriba y utilizando la fórmula de la regla de 72, sería posible duplicar el dinero en 14,4 años. Es importante tener en cuenta que la regla de 72 es solo una estimación. En este caso, la cantidad real de años que se necesitan para duplicar el dinero con interés compuesto anual sería 14,21 años. Aunque exista una pequeña discrepancia en cuanto a estos números, la regla de 72 se puede utilizar para una estimación sencilla.

Pros y contras del interés compuesto

El efecto que tiene el interés compuesto puede ser positivo o negativo, dependiendo de las circunstancias. El inversor puede cosechar los beneficios del interés compuesto, ya que una inversión puede crecer exponencialmente a lo largo del tiempo.

Por otro lado, para el prestatario, el interés compuesto conlleva un coste. Este es el caso principalmente de las tarjetas de crédito. Algunas compañías de tarjetas de crédito cobran intereses al prestar dinero y sobre la cantidad de interés acumulado. Por lo tanto, se puede acabar debiendo a la compañía de la tarjeta de crédito una cantidad significativamente mayor que lo prestado en un primer momento.

Riesgos asociados

En DEGIRO practicamos una política de honestidad y transparencia con respecto a los riesgos asociados a las inversiones. Antes de empezar a invertir, deben considerarse algunos factores: resulta útil determinar qué grado de riesgo estás dispuesto a asumir y qué productos son los más adecuados para ti en función de sus conocimientos. Asimismo, no es aconsejable invertir dinero que pudieras necesitar a corto plazo ni tomar posiciones que pudieran causarte dificultades financieras. El primer paso debe ser siempre pensar en qué tipo de inversor quieres ser. Puedes leer más acerca de los riesgos de las inversiones en nuestros documentos de Información de Servicios de Inversión o en nuestra página sobre riesgos.

La información contenida en este artículo no está redactada con fines de asesoramiento, ni pretende recomendar ninguna inversión. Debe tenerse en cuenta que los hechos pueden haber cambiado desde que el artículo fue redactado originalmente. Invertir conlleva riesgos. Puedes perder parte de tu dinero o la totalidad del mismo. Te aconsejamos invertir exclusivamente en productos financieros adecuados a tus conocimientos y experiencia.

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